sábado, 16 de enero de 2021

HOY EL DESAFÍO ES PARARSE A ESCUCHAR

Antonio e Isabel tienen tres hijos de 10, 8 y un año.

ATORADOS POR FILOMENA

Atorados. Atascados. Enclaustrados otra vez. Lo que al principio parecía un broche de oro para la Navidad (muñecos de nieve y todo eso), se ha convertido en una semana que recordaba demasiado a marzo: teletrabajar con los mayores asistiendo a las clases online, papá, no se oye, papá se ha colgado, niño cállate que tu madre está dando clase, el pequeño que no entiende de horarios y heladas y lo que quiere es bajar al parque…

Y lo peor es que hemos olvidado para qué hacemos todo esto. Para qué trabajamos. Para qué tienen que ir a clase nuestros hijos. Pasa un día y otro y perdemos oportunidades de educar, de amar, de vivir plenamente nuestra vocación. 

Parece mentira que hace tan solo una semana estábamos en tiempo de Navidad. Una Navidad muy especial, ya que nos hemos visto obligados a vivirla, por primera vez, los cinco solos. Una limitación, pero al mismo tiempo un regalo: el de tener la oportunidad de dedicarnos a nuestros hijos y a nuestro cónyuge. Pasar tiempo juntos, hablar, recoger los platos, jugar, rezar, hacerlo todo sin prisa. 

En el Evangelio del domingo, Juan y Andrés preguntan al maestro: “¿Dónde vives?”, y Él los acoge en su casa, se dedica a ellos, hasta el punto de que nunca más se separarán de Él. Si Jesús les hubiera contestado que no tenía tiempo para ellos, ¿dónde estarían ahora estos apóstoles? 

Hoy el desafío en familia es pararse a escuchar. Recuerda tu vocación, para qué te levantas cada mañana. Dios quiere vivir contigo, en ti. Haz hueco al Señor en tu hogar, en tu día, para que Él te enseñe a acoger a los demás, a dedicarte a ellos. Sin prisa. No hay nada más importante. 



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