sábado, 25 de diciembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES DESCUBRIR QUE HA NACIDO

María y Álvaro tienen dos hijos de cinco y dos años y un bebé de meses

PA HABERNOS MATAO

Hace unos días tuvimos un accidente con el coche. Otro automóvil impactó con el nuestro a toda velocidad, dejándonos toda la parte trasera inutilizada. Aunque nadie nos quita mes y medio de nuestro bólido en el taller, nosotros estamos todos bien, más allá de algunas contracturas y estrés.

Y cuando yo, histérica, miraba el coche en el que había estado metida minutos antes con mis hijos, pensaba: "Podíamos habernos matado".

Estos días de Navidad, en medio de un pesebre, Dios nos regala el mayor tesoro: la vida. Pero la VIDA con mayúsculas, que es la Suya. Y que plenifica la nuestra, la llena de sentido y nos recuerda que, aún en estos momentos de tensiones, frustración, impotencia, de sentirse pequeño e inseguro, de fragilidad, tenemos una vida que merece la pena ser vivida, con Él en el centro.

Y quedarnos sin coche es una faena pero mira, Jesús nace en un pesebre, entre animales, van a verle los pastores, lo más humilde del lugar.

Hoy que es el día de la Sagrada Familia miro a mis padres, a mis hermanos y cuñadas, a mi marido y a los niños y solo puedo dar gracias. Porque entre el frío, los animales y los agobios de no tener posada, Él ha nacido, y entre nuestros fríos, nuestros "animales" y nuestros agobios, ha querido nacer también.

Por eso hoy el desafío es descubrir que ha nacido, pararnos y volver a poner en Él los ojos, y darle gracias por nuestra familia, imperfecta pero nuestra.





domingo, 19 de diciembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES VOLVER A LA FUENTE DE LA FELICIDAD

 Antonio e Isabel tienen dos hijos de 11, 9 y dos años

¿BIENAVENTURADA?

"Bienaventurada tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá". Esto le dice Isabel a María, cuando esta viene a ayudarla con el embarazo. 

¿Bienaventurada? Lo que le esperaba a María y a José no era una vida cómoda o llena de éxitos, sino más bien frío, pobreza y persecuciones. Y ver a su hijo morir en la cruz. 

¿Y a mí? ¿Qué me ha prometido Dios? ¿Por qué me siento defraudado, como si Dios estuviera en deuda conmigo? ¿Porque estoy cansado? ¿Porque me faltan comodidades? 

Dios prometió a María y José que serían los padres del Mesías. Ni más ni menos. Y mi vocación no es menor, porque no hay otro que pueda hacer de padre, madre, hija o esposo que yo, en las circunstancias que se me han dado. Lo que yo no ame, no lo amará otro. 

Hoy el desafío en familia es volver a la fuente de la felicidad. Da gracias a Dios por tu vocación. Glorifícale por todo que te ha dado, porque te ha creado por amor y te ha llamado, a ti en concreto, para que seas el rostro amante de Dios para los tuyos, igual que la Virgen lo fue para Isabel. Él ha estado grande contigo. Te ha dado el don (y la tarea) de cuidar de tu familia. ¡Gracias al Señor por las comodidades que nos faltan! Feliz domingo de Adviento.




sábado, 11 de diciembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES TENER UN CORAZÓN “GAUDETE”

 Santi y Sara tienen 5 hijos de 13,11,10,6 y 3 años.

“¿POR QUÉ EN LAS FIESTAS FAMILIARES SIEMPRE SE ENFADA ALGUIEN?”

Mi marido siempre dice esta frase cuando se acercan las Navidades, y no le falta razón. 

Acaba de pasar el “acueducto” de la Inmaculada y, tradicionalmente en nuestra casa (como en muchas), hemos adornado la casa para disfrutarla y poder meternos más en “modo Adviento”. 

En algunas familias como la nuestra (diría todas, pero seguro que hay mucha gente calmada por el mundo) cuando hay un evento especial, celebración o preparación las tensiones se elevan. Empieza como emoción, participación y luego llega la prisa, las opiniones encendidas y las “ofensas”. La mayoría de las veces la sangre no llega al río, porque es fruto de la intensidad del momento, pero la verdad que ensombrece el ánimo y despista del objetivo.

Hoy celebramos el domingo gaudete del Adviento y nos dice San Pablo eso de “Estad alegres en el Señor”. ¿Por qué nos liamos otra vez con lo que menos importa? 

Hoy el desafío es conseguir tener un corazón “Gaudete” en el Señor. No dejarnos importunar por los choques mundanos y no perder de vista que ya está a punto de llegar. Poco queda para juntarnos con nuestros familiares y amigos para celebrar y es un gran momento para poder “pasar” de nimiedades e ir a adorar al Niño.



sábado, 4 de diciembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES LLEGAR

María y Miguel tienen un hijo de 14 años

TAREAS, TAREAS, TAREAS

Lava, tiende, recoge, dobla y coloca la ropa. Haz la compra, cocina y congela para la semana. Limpia y ordena. Los fines de semana son cada vez más agotadores. Los dos trabajamos de lunes a viernes fuera de casa, y sábado y domingo dentro. Luego están los extras, como los planes varios para Navidad. Últimamente veo mi vida como una sucesión de tareas para realizar. Sé que no es así, pero cuando estoy agotada no puedo evitarlo. El fin de semana pasado fue intenso en trabajo e imprevistos. Tanto, que nos fuimos el domingo a la cama sin encender la primera vela de adviento, ¡qué desastre! Lo peor de todo es que estaba tan agotada que ni siquiera me importó.

En breve llega la Navidad. Hay una parte de mí que se pregunta: tanto esfuerzo con los preparativos ¿merece la pena? Pues sí. Porque nos ayuda a nosotros y ayuda a los nuestros a vivir la fiesta. El problema es que nos centramos a veces, al menos yo, en lo externo (el belén,  el árbol, la corona, las reuniones familiares...) que son solo recordatorios de la venida del Mesías. Lo importante no es una decoración espectacular,  sino una buena disposición ante la llegada del niño Dios. Necesitamos preparar el alma,  además de la casa, para su llegada.

Esta semana el desafío es llegar, aunque sea tarde, a preparar la Navidad, porque aún estamos a tiempo. Por algo la Iglesia tiene previstas cuatro semanas. Busca un detalle que caldee tu alma para acoger al recién nacido: un poco más de paciencia con tus hijos, un poco más de amabilidad con tu cónyuge o una buena confesión. Así, como dice el Evangelio de hoy, allanaremos los senderos que llevan al portal de Belén. ¡Feliz domingo de Adviento!



sábado, 27 de noviembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES CONFIAR COMO NIÑOS

María y Álvaro tienen dos hijos de cinco y dos años y un bebé de un mes

«YO PIDO PARA QUE NO SE MUERA EL BISA»

Esta mañana la moco de 5 años ha dicho esto cuando ofrecíamos el día. Tenemos al abuelo en el hospital y ella, en un razonamiento muy claro entiende que «a veces los "viejitos" se mueren cuando van al hospital malitos».

Y en estos días en que se nos ha juntado el nacimiento de la pequeña, el covid en casa, confinamiento, enfermedades de unos y otros... no me sale mirar al Señor como a mi padre, como aquel que lo puede todo. Pero los niños son mucho más claros que nosotros y les hemos enseñado que Dios lo puede todo, así que se atreven y confían en pedirle a Dios que cure a uno o que cuide de otro.

El soldado romano que no se considera digno de que Cristo entre en su casa, la hemorroísa... Tantos ejemplos de  momentos en que la confianza en Dios ha hecho milagros en la vida de tantas personas. Pero nos cuesta, no nos creemos que Dios lo pueda todo y menos que vaya a mirarme a mí y cambiarme la vida.

Por eso hoy el desafío es tener la confianza de los niños, y pedir a Dios que toque nuestra vida, acercarnos a tocar el borde de su manto y dejar que sea Él el que transforme nuestra familia.



sábado, 20 de noviembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES DEJARLE REINAR

Antonio e Isabel tienen tres hijos de once, nueve y dos años

UN PESO EN EL CORAZÓN

Estas últimas semanas la familia ha entrado en crisis: los dos mayores han empezado a traer exámenes suspensos. El motivo es sencillo: mamá no ha estado en casa por la tarde. Solo tenían a papá para hacerles estudiar, y a papá es más fácil torearle, sobre todo porque es imposible estudiar con dos a la vez mientras el bebé reclama una atención constante. 

Gritos, castigos, amenazas (incluso con sacarles del colegio): nuestras tardes se han convertido en un auténtico campo de concentración. Resultado: padres agotados e irascibles, y los hijos más irascibles y agotados si cabe. 

¡Qué rápido perdemos la alegría! ¿Basta un suspenso para que el cielo caiga sobre nuestras cabezas? Lo peor de todo es el peso en el corazón. Parece que la vida entera se ha vuelto un examen. Siento que me ponen nota por todo: si soy un buen padre, un buen marido, un buen profesor, si tengo un buen coche, una buena casa… 

Este domingo celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. En el Evangelio, parece que Pilatos examina, con sus criterios mundanos, la realeza de Jesús. Pero nuestro Señor no se pone a su nivel, no saca pecho, no esconde sus fracasos. Su reino no es de este mundo. El Señor no me ama más porque saque mejores notas, ni porque sea el padre perfecto. Su reino está compuesto por los pobres de la tierra, por los más pequeños. 

Por eso hoy el desafío en familia es dejarle reinar. Poner nuestra vida en sus manos, como una ofrenda humilde de nuestros talentos, para que Él sea el banco que los haga fructificar, no como nosotros queremos, sino como quiera Él. Dejemos que Cristo lleve el timón de nuestra vida, y no perderemos la alegría, porque si Él está con nosotros, ¿quién podrá contra nosotros? Y si tratamos de hacer su voluntad, todo lo que nos ocurra será para bien. Hasta los suspensos.




sábado, 13 de noviembre de 2021

HOY EL DESAFÍO ES AGRADECER LO QUE TIENES

 Santi y Sara tienen 5 hijos de 13, 11, 10, 6 y 3 años.

¿POR QUÉ ÉL SÍ Y YO NO?

Últimamente son muy comunes este tipo de preguntas en nuestra casa (o similares: “¿Por qué me castigas a mí y a él no?”). Es curioso cómo observamos, adultos y niños, la justicia en nuestras vidas y cómo envidiamos lo de los demás.

Como padres, es “fácil” ver que a uno le va bien esto y a otro no puedo dárselo aún o debo reprender a uno por algo y al otro debo darle más margen porque a lo mejor es pequeño aún. Pero, como hermano, compañero de trabajo, hijo o, incluso, esposa… ¡la cosa cambia mucho!

Nuestro mayor está con la historia de que se le reprende más que a nadie. La segunda que no se le escucha y que nunca… (lo que sea). El tercero que se le castiga mucho. La cuarta que siempre tiene que hacer ella lo de todos. La quinta, de momento, básicamente protesta cuando no quiere hacer algo. Y luego llegamos nosotros, que a veces nos vemos pensando o diciéndole a nuestros padres eso de “A mi hermana le has dicho que viene muy guapa y a mí no” o pensando en el trabajo “¿Por qué a Fulanita le han permitido tal o cual?”

¡Somos la pera! ¿En serio tenemos el foco tan girado que no vemos más allá de nuestras narices? ¿De verdad que pensamos que TODO es para los demás y nada para nosotros? Es comprensible en determinadas fases evolutivas de nuestra vida, pero mantenernos ahí ya nos hace la vida mucho más complicada y cansada, la verdad.

Por eso hoy el desafío en familia es agradecer lo que tenemos, que es mucho, y no mirar lo que nos falta o lo que envidiamos de los demás. Dios está ahí dándonoslo todo: poder disfrutar de Su creación, una familia, un corazón anhelante, inteligencia, un día más, amor y, sobre todo, esperanza en Él. Feliz domingo.