María y Miguel tienen un hijo de 10 años
*UNA SEMANA DIFÍCIL*
Había sido una semana muy dura en el trabajo: tenía varios frentes abiertos que no conseguía cerrar y mi estrés iba en aumento. Hasta había empezado a dormir mal y a estar de mal humor en casa. Me sentía al límite física y emocionalmente. Empecé a pensar que realmente no podía más y *perdí la paz*.
Volviendo el viernes del trabajo me llegó la noticia de una *horrible matanza*en un país en guerra. Se me encogió el corazón. Mi pequeño drama cotidiano quedó en suspenso por un instante y me di cuenta de lo ridícula que estaba siendo. Después de un momento de oración, el Señor me hizo ver que podía ofrecer mis pequeños sufrimientos por mis hermanos los hombres, aquellos que estaban sufriendo, o alimentar mi disgusto y seguir enfadada. No era mucho, es cierto, lo que mi oración podría ayudar a aquellas personas, pero *es lo que el Señor me pedía*. Él lo haría fructificar.
*Hoy el desafío en familia*es poner tus miserias a los pies del Señor. Dios quiere que le ofrezcas tu vida: las alegrías y las penas. Puede que algún día solo te sientas capaz de ofrecer tu mal humor, tu cansancio o tu desgana, no pasa nada. Él, que calmó las aguas, que resucitó al hijo de la viuda y que dio de comer a miles de personas sólo con unos panes y unos peces, transformará tu debilidad en algo maravilloso porque "para Dios todo es posible ".
sábado, 27 de enero de 2018
sábado, 20 de enero de 2018
HOY EL DESAFÍO ES RECUPERAR LA ILUSIÓN DEL PRIMER DÍA
María y Álvaro tienen una hija de dos años
*LA EMOCIÓN DE PEDIRTE MATRIMONIO*
Qué impresión: en tres días dos anuncios de bodas de gente muy cercana.
Y después de ver la emoción del novio que va a pedirle a ella matrimonio en los próximos días, me preguntaba *dónde ha quedado la ilusión* de nuestros últimos meses de noviazgo preparando el matrimonio.
Me comentaba el novio el nerviosismo de elegir un anillo para ella, esos pequeños detalles que le gustaría tener presentes en la boda, las personas que querría que estuvieran compartiendo ese momento tan importante...
Y no he podido evitar pensar en nosotros: en cómo hace bien poco estábamos en esa situación, y en que parece que mucha de la ilusión y la fuerza que entonces teníamos se van perdiendo sin darnos cuenta. Es la rutina de cada día la que nos impide recordar la suerte, *el privilegio de haber sido llamados a esta vocación:* llamados por el mismo Jesús ilusionado que escogió un día a Simón y Andrés, Santiago y Juan, y los sacó de su faena diaria, para pegarles su pasión por el Reino de los Cielos.
*Hoy el desafío en familia* es volver a empezar. Reconocer que igual que el Señor vuelve a ilusionarse, a entregarse cada Misa por nosotros, nuestro matrimonio también se puede actualizar cada día, cada aniversario, cada ocasión que tengamos. Que no dejemos de vivirlo con emoción y con ilusión. Igual que a Pedro o a Juan, el Señor nos llama a salir de nuestra rutina y a seguirle con la ilusión del primer día.
*LA EMOCIÓN DE PEDIRTE MATRIMONIO*
Qué impresión: en tres días dos anuncios de bodas de gente muy cercana.
Y después de ver la emoción del novio que va a pedirle a ella matrimonio en los próximos días, me preguntaba *dónde ha quedado la ilusión* de nuestros últimos meses de noviazgo preparando el matrimonio.
Me comentaba el novio el nerviosismo de elegir un anillo para ella, esos pequeños detalles que le gustaría tener presentes en la boda, las personas que querría que estuvieran compartiendo ese momento tan importante...
Y no he podido evitar pensar en nosotros: en cómo hace bien poco estábamos en esa situación, y en que parece que mucha de la ilusión y la fuerza que entonces teníamos se van perdiendo sin darnos cuenta. Es la rutina de cada día la que nos impide recordar la suerte, *el privilegio de haber sido llamados a esta vocación:* llamados por el mismo Jesús ilusionado que escogió un día a Simón y Andrés, Santiago y Juan, y los sacó de su faena diaria, para pegarles su pasión por el Reino de los Cielos.
*Hoy el desafío en familia* es volver a empezar. Reconocer que igual que el Señor vuelve a ilusionarse, a entregarse cada Misa por nosotros, nuestro matrimonio también se puede actualizar cada día, cada aniversario, cada ocasión que tengamos. Que no dejemos de vivirlo con emoción y con ilusión. Igual que a Pedro o a Juan, el Señor nos llama a salir de nuestra rutina y a seguirle con la ilusión del primer día.
domingo, 14 de enero de 2018
HOY EL DESAFÍO ES ESPERAR EL REGALO DEL CIELO
Carolina y Javi tienen tres hijos de 8, 6 y 2 años.
*LA ILUSIÓN DE LA NOCHE DE REYES*
¡¡Me encanta la noche de Reyes!! No sé qué me gusta más, si preparar con mimo los regalos mientras los peques duermen, decorar con globos, o hacer de camello bebiendo la leche que los niños han preparado con tanta ilusión, o incluso en alguna ocasión preparar una búsqueda del tesoro para que encuentren los regalos o escribirles una carta personalizada para cada uno… Esa noche siempre hacemos una foto del salón y nos acostamos pensando en cómo van a reaccionar, qué carita van a poner.
Y en la pasada noche de Reyes pensaba qué ilusionado estará Dios con la sorpresa que nos tiene preparada. Estará como Padre, mirando, imaginándonos, pensando la carita que pondremos cuando lleguemos con Él, a ese abrazo eterno que es *el CIELO.*
*Hoy el desafío en familia es doble: por un lado, rellenar bien nuestra carta para pedir a nuestro Padre celestial todos los dones que nos quiere regalar y que debemos pedir, para que nos acerquemos más y más a Él. Y en segundo lugar, ser conscientes de que como en nuestros niños, el regalo comienza mucho antes de abrirlo, empieza con tener ilusión por esperarlo y de igual modo el CIELO comienza aquí, ahora, para quien estando cerca de Jesús, sabe ser feliz en la tierra con la confianza de ser hijos de Dios.
*LA ILUSIÓN DE LA NOCHE DE REYES*
¡¡Me encanta la noche de Reyes!! No sé qué me gusta más, si preparar con mimo los regalos mientras los peques duermen, decorar con globos, o hacer de camello bebiendo la leche que los niños han preparado con tanta ilusión, o incluso en alguna ocasión preparar una búsqueda del tesoro para que encuentren los regalos o escribirles una carta personalizada para cada uno… Esa noche siempre hacemos una foto del salón y nos acostamos pensando en cómo van a reaccionar, qué carita van a poner.
Y en la pasada noche de Reyes pensaba qué ilusionado estará Dios con la sorpresa que nos tiene preparada. Estará como Padre, mirando, imaginándonos, pensando la carita que pondremos cuando lleguemos con Él, a ese abrazo eterno que es *el CIELO.*
*Hoy el desafío en familia es doble: por un lado, rellenar bien nuestra carta para pedir a nuestro Padre celestial todos los dones que nos quiere regalar y que debemos pedir, para que nos acerquemos más y más a Él. Y en segundo lugar, ser conscientes de que como en nuestros niños, el regalo comienza mucho antes de abrirlo, empieza con tener ilusión por esperarlo y de igual modo el CIELO comienza aquí, ahora, para quien estando cerca de Jesús, sabe ser feliz en la tierra con la confianza de ser hijos de Dios.
sábado, 6 de enero de 2018
HOY EL DESAFÍO ES SER NOSOTROS EL REGALO
Sara y Santi tienen cuatro hijos de 10,8,6 y 2 años.
*CUANDO LOS REGALOS TIENEN UN GRAN PROTAGONISMO*
Los que tenemos niños sabemos que, casi desde el Adviento, una de las frases estrellas es “¡Vienen los Reyes Magos!”. Y durante estas fechas están pensando qué les traerán, qué les pueden pedir, cuánto les traerán, que se tienen que portar bien porque los Reyes les ven… Al final, hasta los adultos estamos en la misma onda, ¿no? Comprar regalos, incluso pensar qué me pueden regalar… A partir del gran día llegan las preguntas y las sorpresas: “¿Sólo esto?” “A Fulanito le han traído más cosas…”
Desde que nuestros hijos son capaces de mantener una conversación, nosotros siempre les explicamos que no les pueden traer muchas cosas, que hay que repartir con los demás niños del mundo y que la cantidad de regalos no es lo importante (aunque al final se llenan, entre los nuestros, los familiares, padrinos...).
Les hacemos ver que lo que se celebra es la visita de los Reyes de Oriente al Niño Jesús que ha nacido y que le traen regalos para adorarle. Por supuesto, esto no se entiende fácilmente, pues a nosotros también nos cuesta no entrar en el lado consumista de la fiesta. De todos modos, desde hace un par de años, ya escuchamos entre ellos eso de “los Reyes no creo que te traigan eso, que es mucho”, “Mejor que me traigan lo que ellos quieran”, ”Yo pongo mucho y que me traigan lo que decidan”.
Pero no se trata sólo de gastar menos, de reprimir el impulso de comprar, sino de poner el corazón en su sitio. Los Reyes Magos no sólo llevaron regalos al Niño, sino que se dieron ellos mismos, dejando su comodidad para seguir una estrella.
*Hoy el desafío en familia* es darnos a nosotros mismos como regalo de Reyes. Si recordamos que Dios dijo que nos amásemos los unos a los otros como Él nos amó y que Él mismo se nos dio, a cada uno, ¿qué mejor que darnos a los demás como forma de darle gloria a Él? ¿Y qué mejor forma de enseñar a nuestros hijos que con nuestro ejemplo? Hay algo con lo que no tenemos por qué medirnos, es más…cuanto más, mejor: ¡Regálate!
¡¡Felices Reyes!!
sábado, 30 de diciembre de 2017
HOY EL DESAFÍO ES PONER A JESÚS EN EL CENTRO DE NUESTRA FAMILIA
Antonio e Isabel tienen dos hijos de 5 y 7 años, y familiares para rato.
*HARTOS DE NAVIDAD*
“Siempre nos toca ceder a nosotros”. En Navidad siempre, siempre, hay un momento en que se oye esta frase: “Se acabó, ya estoy harta (o harto) de ceder”. Harto de ser yo el que friega los platos, o el que prepara la comida, o el que saca al perro, el que tiene que aguantar a la familia política…
A nosotros nos pasó incluso antes de empezar las vacaciones. El motivo era el de todos los años: que si pasábamos más tiempo con la familia materna o con la paterna. Aún no habíamos llegado a nuestra ciudad de origen, y ya estábamos discutiendo dónde comíamos el 24. A esto se añadía el que, como la Sagrada Familia, no teníamos sitio para dormir en Nochebuena ni en casa de unos abuelos ni en la de los otros. Y de pronto me imaginé a José y María peleando sobre cuántas noches dormían en Belén y cuántas con la prima Isabel. Y el reproche lógico de María: “Claro, si hubiéramos ido con mi prima, no habríamos acabado en este establo…”
Realmente, nadie puede imaginarse a la Virgen quejándose, ni siquiera por dentro. Desde el momento en que supo que tenía a Jesús en su vientre, se lanzó a servir a los demás, empezando por Isabel y Zacarías, los padres de Juan el Bautista. Y lo hacía con alegría pegadiza, porque necesitaba compartir el milagro que llevaba en su vientre.
Llevamos una semana de Navidad, una semana con el Niño. Navidad es una época de visitas, de encuentros, de tantos ratos en familia. Es una época dura, porque servir es duro, porque nuestros familiares no son perfectos, ¡ni nosotros! Pero Dios se ha hecho Niño para estar con cada uno. Está deseando compartir nuestra vida imperfecta.
Podemos cerrarnos, aislarnos, vivir en la queja, o podemos ir a nuestras familias *con el espíritu de María:* desde la confianza de que “el Señor está conmigo”, desde el asombro porque se ha fijado en nuestra pequeñez, y nos ha puesto ahí, como a María, para iluminar a nuestra familia. Viendo cómo me ama Dios, que ha venido al establo de mi corazón, puedo entender cómo les ama a ellos, cómo quiere que yo les ame.
*Hoy el desafío en familia* es meter a Jesús en el centro. Pon a tus seres queridos delante del Niño, en brazos de su Misericordia y su Providencia. Dale gracias y ora por todos, también por ese familiar que te trae tantas cruces. Pídele mirarlos como Él los mira, acogerlos como Él los acoge, amarlos como Él los ama.
A nosotros nos pasó incluso antes de empezar las vacaciones. El motivo era el de todos los años: que si pasábamos más tiempo con la familia materna o con la paterna. Aún no habíamos llegado a nuestra ciudad de origen, y ya estábamos discutiendo dónde comíamos el 24. A esto se añadía el que, como la Sagrada Familia, no teníamos sitio para dormir en Nochebuena ni en casa de unos abuelos ni en la de los otros. Y de pronto me imaginé a José y María peleando sobre cuántas noches dormían en Belén y cuántas con la prima Isabel. Y el reproche lógico de María: “Claro, si hubiéramos ido con mi prima, no habríamos acabado en este establo…”
Realmente, nadie puede imaginarse a la Virgen quejándose, ni siquiera por dentro. Desde el momento en que supo que tenía a Jesús en su vientre, se lanzó a servir a los demás, empezando por Isabel y Zacarías, los padres de Juan el Bautista. Y lo hacía con alegría pegadiza, porque necesitaba compartir el milagro que llevaba en su vientre.
Llevamos una semana de Navidad, una semana con el Niño. Navidad es una época de visitas, de encuentros, de tantos ratos en familia. Es una época dura, porque servir es duro, porque nuestros familiares no son perfectos, ¡ni nosotros! Pero Dios se ha hecho Niño para estar con cada uno. Está deseando compartir nuestra vida imperfecta.
Podemos cerrarnos, aislarnos, vivir en la queja, o podemos ir a nuestras familias *con el espíritu de María:* desde la confianza de que “el Señor está conmigo”, desde el asombro porque se ha fijado en nuestra pequeñez, y nos ha puesto ahí, como a María, para iluminar a nuestra familia. Viendo cómo me ama Dios, que ha venido al establo de mi corazón, puedo entender cómo les ama a ellos, cómo quiere que yo les ame.
*Hoy el desafío en familia* es meter a Jesús en el centro. Pon a tus seres queridos delante del Niño, en brazos de su Misericordia y su Providencia. Dale gracias y ora por todos, también por ese familiar que te trae tantas cruces. Pídele mirarlos como Él los mira, acogerlos como Él los acoge, amarlos como Él los ama.
sábado, 23 de diciembre de 2017
HOY EL DESAFÍO DEL AMOR ES VIVIR LA NAVIDAD CON EL ASOMBRO DE LOS PASTORCILLOS
Guille y Pilar tienen 5 hijos, de 20, 18, 13, 11 y 3 años.
*LA INOCENCIA DE UN NIÑO DE 3 AÑOS*
_"Los pastores […] fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían."_ Lc 2, 7.16-18
Estas Navidades están siendo para nosotros especiales, pues el peque, que tiene 3 años y se lleva 7 años con la anterior (¡casi se nos habían olvidado las Navidades con un niño pequeño!) ya se da cuenta de todo lo que ocurre alrededor, y es súper divertido el asombro con el que va viviendo cada acontecimiento. El miércoles pasado fueron los Reyes Magos al cole y todos los niños les entregaron sus cartas, los Reyes los sentaron en sus rodillas y hablaron con cada uno. Luego, al salir de clase, nos contaba con los ojos muy abiertos, llenos de ilusión, cómo se había sentado con el rey de la barba blanca. Cuando le conté que tendría vacaciones de Navidad, me decía entusiasmado que se iba a ir de “cavaciones” a la playa con su amiguito (imaginario) y allí iban a llegar los Reyes Magos. Me tocó explicarle que no, que en Navidad no vamos a la playa porque hace frío y eso sólo es en verano cuando hace calor y nos podemos bañar en el mar.
Los niños son siempre maestros, en estas fechas, de asombro y sencillez, como los pastorcillos de Belén, que fueron rápidamente a contar que habían visto al niño Dios y todo el mundo se maravillaba. Y es que es esto lo que nos enseña la Natividad del Señor: todo un Dios se hace un pequeño bebé, desvalido, necesitado de mil cuidados, nace entre nosotros y se deja en manos humanas, las de María y José, en una pequeña cuevita, y todo esto muy pensado y calculado por nuestro Dios.
Este es el mensaje que nos trae el Señor: es la humildad y la inocencia que tenemos que enseñar hoy en nuestras familias, es abajarse, es hacerse pequeño, es el servicio a los demás, es el desnudarnos de nosotros mismos para descansar en el pesebre. Un reto difícil en nuestra sociedad de hoy, enseñarles la humildad.
En estas fechas me gustaría que mi familia viviera la Navidad con ese asombro e inocencia con la que la viven los niños pequeños
Por eso *hoy el desafío del amor* es pedirle al Señor que nos dé esa capacidad de asombro, de maravillarnos, semejante a la de los pastores que tuvieron fe y creyeron en el mensaje que anunciaban los ángeles. Que nos dé esa sencillez y humildad que necesitamos para nuestra vida de cada día, no sólo durante las Navidades, sino en todo momento y ocasión.
miércoles, 20 de diciembre de 2017
HOY, EL DESAFÍO DEL AMOR ES DESCUBRIR TODO LO QUE VALES CON TUS LÍMITES
Pascual y Esther tienen una hija de casi 2 años.
*LA TENTACIÓN DEL “NO VALGO”*
Hoy la lección me la ha dado uno de nuestros mayores de la parroquia. Nos hemos acercado, para darle la comunión, a casa de Isabel, de más de 80 años, enferma, que nos esperaba postrada en su sillón. Llevaba unos días de desánimo, y se repetía con lágrimas en los ojos que ya era muy mayor y no valía para nada.
¿Cuántas veces nosotros podemos tener la tentación de pensar eso ante nuestra cruz ante las dificultades que nos plantea la vida, ante la enfermedad de nuestros seres más queridos o la nuestra propia?
Al oír la respuesta de Isabel, muy común en nuestros mayores, todas las que la visitaban saltaron con voz fuerte y firme de ánimo. Pero el Señor, que se sirve tan delicadamente de nuestros amigos los sacerdotes, le hizo decir al nuestro, Fran, con autoridad y mucha paz: “No, sólo el Señor sabe cuánto vales y por eso te tiene aquí. *No dejes de lado tu misión,* no te dejes llevar por el desánimo; tienes algo importante que hacer para Él hoy, ahora, y aquí”, con tu familia y con tus circunstancias. No te dejes tentar por el 'no valgo'.
*Hoy el desafío del amor* es ver cuánto valemos, aun con nuestras debilidades, o mejor dicho, gracias a ellas, pues son el lugar donde Él se hace fuerte en nosotros. Y también mostrar a los que nos rodean, familia, amigos, compañeros de trabajo, cuánto valen para nosotros y para Él.
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