sábado, 15 de mayo de 2021

HOY EL DESAFÍO ES VIVIR CON FE LA VIDA Y LA MUERTE

María y Álvaro tienen dos hijos de dos y cuatro años.

¿MIEDO A HABLAR DE LA MUERTE?

Salgo del tanatorio, con una paz interior como hacía tiempo no tenía. Dentro del dolor de la pérdida, la familia está en paz y hoy el difunto me ha hecho un regalo, poder estar en misa con paz y acompañando a amigos muy queridos.

Cuando vimos en casa "El Rey León" (spoiler alert), sentimos que no es fácil hablar de la muerte con los niños. Pero en realidad nos es difícil porque nos cuesta asumirla como el paso que es y traducir eso a los enanos. Cuando éramos pequeños mi madre pintó la muerte y el cielo tan bonito, tras la muerte de mi abuelo, que mi hermano dijo que quería morirse ya e irse al cielo con el abuelo. Y es que no es sencillo aunar dolor y alegría, pérdida y reencuentro, muerte y resurrección. 

En el Evangelio de hoy nos dice el Señor: «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» No hasta el día de tu muerte, no. Todos los días hasta el fin del mundo. Él nos ha dejado claro que la muerte no es el fin, y al mismo tiempo lloró por Lázaro, pidió a su Padre que, si era posible, pasase el cáliz de la muerte, asumiéndola y abrazándola después. Porque el dolor no está reñido con el Amor, aunque nos cueste entenderlo y más aún vivirlo.

Por eso hoy el desafío en familia es vivir la vida con fe, y pedir luz para vivir la muerte. Perder el miedo a hablar con nuestros hijos del cielo, de la resurrección y la vida eterna.



sábado, 8 de mayo de 2021

HOY EL DESAFÍO ES DECIR "AQUÍ ESTOY".

Antonio e Isabel tienen tres hijos de diez, nueve y un año.

TODA LA MISA VUELTO HACIA ATRÁS

El viernes fui padrino en una confirmación. En el banco de delante, un chico que iba a confirmarse se pasó literalmente toda la misa mirando hacia atrás. No sé si buscaba a sus padres o saludar a algún amigo, pero desde luego, muy pendiente del Espíritu Santo no estaba. 

Este domingo mi segundo hijo hace la primera comunión: fin de semana completito. No hace falta explicar todas las tensiones y nervios asociados a estas fiestas: organizar mesas, controlar regalos, prever el clima, preparar la ropa… 

Si la vida parece una gymkana, en estos momentos se convierte ya en un escape room. Por eso, medio en broma, comentaba con otros papás: "Que no se nos olvide que lo más importante es… ¡que llegue el domingo por la noche!"

Esa frase —que no se te olvide lo importante— se la llevamos repitiendo a nuestro pobre hijo desde hace meses. Lo importante no es cuántos regalos vas a tener, ni si vienen los primos o en qué restaurante comemos. Lo importante...

Y de pronto vi clarísimo que yo no era distinto de ese chaval que miraba hacia atrás. Físicamente guardaba las formas, pero mi corazón estaba vuelto de espaldas al Señor, hacia las cosas del mundo.

Es algo parecido a lo que dice el Señor: "No sois del mundo sino que yo os he escogido". Las cosas del mundo nos distraen de lo importante. Nos agobian, nos agotan, y al final no disfrutamos de quien está deseando estar con nosotros: nuestra familia, nuestros seres queridos, y, por encima de todo, el Señor. 

Por eso hoy el desafío en familia es decir "Aquí estoy". Es lo que decían los confirmandos en la celebración, lo que me gustaría que mis hijos y mi ahijado viviesen: aquí estamos, Señor, rotos los hilos que nos atan al mundo, para seguirte. Queremos estar para ti y estar para los que nos has dado.



domingo, 2 de mayo de 2021

HOY EL DESAFÍO ES DARLE LA MANO AL CAMINAR

Sara y Santi tienen 5 hijos de 13,11,9,5 y 2 años.

JUGANDO POR LOS BORDILLOS 

Cuando salimos con los niños a pasear o nos desplazamos andando, el camino se hace largo porque no hay escalón, bordillo o murete al que no quieran subirse para hacer equilibrios, ¿verdad?

Normalmente te piden la mano o ya la ofreces tú “por si los chichones”. Pero me he dado cuenta de que llega un momento en que casi no se enteran de que van de nuestra mano, que corren sin consultar, que saltan sin avisar… No tienen miedo porque saben que están seguros, que “alguien” cubre sus espaldas (y su nariz).

En cambio, los adultos muchas veces tenemos miedo y un cuidado excesivo en nuestras vidas (y por eso queremos calcularlo todo, tenerlo bajo control) porque no somos conscientes de que no vamos solos, de que Alguien nos lleva de la mano.Vamos con Él como los discípulos camino de Emaús, sin darnos cuenta de Su presencia. 

Así que hoy el desafío en familia es darLe la mano al caminar. Ser consciente de que está a tu lado y no tener miedo como los niños (o tener menos, jeje), hablar con Él, pedirle que nos agarre fuerte para superar lo que necesitemos. ¡Feliz Pascua!



sábado, 24 de abril de 2021

HOY EL DESAFÍO ES SER EL BUEN PASTOR

María y Miguel tienen un hijo de 14 años.

UN CLON 

Con mucha frecuencia, cuando oigo hablar a mi hijo, creo estar oyendo a su padre: el mismo equipo de fútbol, las mismas opiniones políticas, similares gustos literarios... Les digo que me agotan porque parecen clones: escucho lo mismo por duplicado. Por una parte me enternece y por otra me satura. Un amigo me dijo no hace mucho que ya que ha de imitar, pues todos necesitamos un modelo, tampoco estaba mal que imitara a su padre. Y creo que lleva razón.

Hoy el Evangelio nos lleva a la imagen del buen pastor, que trata a sus ovejas con cariño, con mimo, con dulzura, que diría el papa Francisco. Es nuestro Padre Dios que está dispuesto a todo con tal de recuperarnos. Tenemos la Semana Santa demasiado cerca como para olvidarlo. Y nosotros, como hijos de tan buen Padre, ¿no vamos a imitarlo? Todos tenemos a alguien encomendado, todos podemos imitar al Señor y cuidar de los nuestros como Él cuida de nosotros. 

Esta semana el desafío en familia es ser el buen pastor, mimar a los que te han sido encomendados: esposa, padre, hijos o hermanos. Todos tenemos alguien a quien cuidar aunque sea desde la distancia, con la oración. Una mirada amable, un gesto de cariño, una llamada... haz algo para que tu familia se sienta especialmente querida. ¡Feliz domingo de Pascua!



sábado, 17 de abril de 2021

HOY EL DESAFÍO ES PEDIR CON FE

 María y Álvaro tienen dos hijos de uno y cuatro años.

QUE HAGA UNICORNIOS

Mi hija me ha preguntado con toda seriedad que por qué no hay unicornios (el otro día le expliqué que solo están en los cuentos y me montó el pollo, claro, llena de frustración) y le he contado que algunos animales son de verdad y otros son reales en los cuentos pero no los hay en el zoo o en el bosque... así que me ha mirado muy seria y me ha dicho: «Tenemos que pedir a Dios que haga unicornios. Sí, mamá, tienes que pedir a Jesús que haga unicornios, ¿vale?»

Y evidentemente he dicho que vale, pero por dentro he pensado: no me lo creo ni yo. No me creo que pueda mirar al Señor y pedirle unicornios, pero tampoco me creo que le pueda pedir otras tantas cosas que necesito en mi vida, porque a lo Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como, y solo acudimos a Jesús a la desesperada.

Hoy en el Evangelio Jesús pregunta a los apóstoles, recién resucitado "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior?" Y me siento apelada con esta pregunta, como con la mirada inquisidora de mi hija que percibe mis dudas de sentarme ante el sagrario a pedir unicornios.

Por eso hoy el desafío en familia es pedir, tener la fe que transmitimos a nuestros hijos y que tanto nos cuesta vivir. Pídele al Señor eso que quieres, que necesitas, que deseas, tus unicornios. Y pedirlo con fe.




sábado, 10 de abril de 2021

HOY EL DESAFÍO ES ELEGIR EL AMOR

Antonio e Isabel tienen tres hijos de diez, nueve y un año.

SI NO LO VEO, NO LO CREO

A veces pasamos tiempos duros. Otras parece que hacemos de la queja un deporte. Yo, por ejemplo, me quejo de no dormir, cuando amigos nuestros están sin trabajo, o con un hijo enfermo, o despidiendo a un abuelo que está en sus últimos momentos. Amigos que a pesar del dolor no dejan de sonreír. Se diría incluso que saben ser felices.

Parezco Santo Tomás: en medio de la alegría de que Cristo ha resucitado, es el único que sigue depre y amargado. Parezco impermeable a la alegría de la Pascua, como si no fuera conmigo, como si no hubiera pasado de verdad.

Pero la Resurrección no es una historia bonita. Significa que está aquí, conmigo, compartiendo mis cruces y mis alegrías. 

Significa que el paro, o la enfermedad, o los egoísmos que tan infelices nos hacen, nada de eso tiene la última palabra. Ni siquiera la muerte. La última palabra la tiene el amor.  

No tengo que esperar a que mi hijo me deje dormir o a encontrar trabajo o la curación para ser feliz. El cielo ya está aquí. En el amor de mi familia y de mi Iglesia.

Con la ayuda de Jesús, por muy enfermo que esté, por mucho que lleve en paro, por mucho sueño que tenga, por muy solo o pecador o incapaz que me sienta, puedo amar. Y no solo eso. Dios ha muerto y resucitado para venir a buscarme, para recibir mi amor como un regalo maravilloso. Como a Tomás, Jesús me dice: No seas incrédulo, sino creyente. Ama. Cree en la buena noticia. 

Por eso, hoy el desafío en familia es que elijas amar. Cuando se te haga cuesta arriba, cuando cueste creer que hay salida al otro lado del túnel, elige amar con el amor de Jesús. Elige creer que ese amor va a dar su fruto. Verás como dentro de poco no necesitarás la fe para paladear la presencia gozosa de su Espíritu.



sábado, 3 de abril de 2021

HOY EL DESAFÍO EN FAMILIA ES PERMANECER EN LA ESPERANZA

Santiago y Sara tienen 5 niños de 13, 11, 9, 5 y 2 años.

SIN CRUZ NO HAY SALVACIÓN NI FELICIDAD.

Echando un vistazo a otros retos, pensaba en las dificultades más comunes que solemos tener: problemas laborales, altibajos matrimoniales, dificultades con hijos, desencuentros familiares, dudas espirituales…

Todas estas “piedras” en el camino nos hacen perder la esperanza alguna vez, nos hacen vivir momentos de sombra, tristeza y desierto. Así me sentía yo respecto a la relación con mi padre, pues “no terminábamos de enganchar” y faltaba algo.

Cómo es Dios, ¿verdad? Cuando parece que estás sola y las cosas no se van a enderezar…¡pamba!: una mirada cómplice de tu marido, un adolescente con un buen día, una vía de reconciliación familiar, una solución laboral… La Luz llega para que no pierdas la esperanza y puedas perseverar.

Incluso en este tiempo cansino, a muchos nos ha regalado momentos especiales. Para nosotros en forma de reconexión, pues el abuelo “ha despertado”, gracias a la mano providente del Señor, y ahora hay una relación fluida con él y podemos hablar de muchas cosas, nos sentimos más queridos (y él también), tenemos muchos más momentos juntos.

Por esto y por las experiencias que te hayan venido a la memoria, hoy el desafío en familia es permanecer en la Esperanza (en la Verdad) para poder apreciar la Luz del perdón y de la salvación que un año más celebramos con la Resurrección.