Pascual y Esther tienen una hija de 3 años
Yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios
Sí, en realidad ya se ha acabado la Navidad. Ya hemos recogido el Belén. Pero la peque sigue cantando villancicos, sigue con su Jesusito para arriba y para abajo. Y ayer a voz en grito en el súper me recordaba: 'Ha nacido El Rey, mamá ha nacido El Rey vamos a llevarle queso'. Y es el momento en que de repente me doy cuenta que lleva su Jesusito en la mano y le acerca unos quesitos cual ofrenda. A mí, que ya se me hace lejos la Navidad, me da un vuelco el corazón y me centra de nuevo la mirada en el Hijo de Dios encarnado.
Y hoy domingo lo hace de nuevo con un humilde Juan que dudaba si verdaderamente podría reconocer al Hijo de Dios. Me remueve por dentro, sobre todo ahora en época de comienzo de propósitos del año, de decisiones y retos importantes a replantear: una época de comenzar a caminar, donde me pregunto si yo sabré reconocer en qué senda está ese Hijo de Dios, y cuál es su voluntad.
Me ayuda pensar que incluso Juan necesitó una señal del Espíritu para reconocerlo. Ahora me queda a mí, intentar ver correctamente al Espíritu para seguir caminando, sin mis resistencias, mis egoísmos, mis comodidades. Por eso pido saber estar en actitud orante, vigilante, atenta, apartando el desánimo cuando no lo veo claro, para saber escuchar y ver al Espíritu en lo que me desasosiega.
Hoy el desafío en familia es volver a centrar nuestra mirada en el Hijo de Dios encarnado. Vigilantes, atentos y orantes, escuchar lo que Él quiere de y para nosotros en ese tema que más te inquieta a ti y/o a la familia.
Santi y Sara tienen 5 hijos de 12,10,8,4 y 1 año.
NUEVOS PROPÓSITOS
Hoy termina la Navidad con el Bautizo del Señor. ¡Termina la Navidad y ha comenzado otro año! Espero que el vértigo de la velocidad que lleva la vida no me sorprenda sólo a mí…
Año nuevo…¿vida nueva? ¿De verdad? El primer día de cole del nuevo año, íbamos en el coche y empezamos a decir propósitos nuevos para este trimestre. Algún hermano copiaba los de otro, pero bueno…ahí estaban como intención de mejorar el anterior y de mejorarse a uno mismo.
Yo también dije mis propósitos (dijimos máximo dos, para poder afrontarlos con algo de eficacia) y volví a escuchar una cantinela conocida. Ese propósito era… ¡el mismo que el año pasado, que el mes pasado, que… tantas veces en mi vida!.
¿De verdad el mismo? Pensándolo con calma me di cuenta de que no es lo mismo. El título del propósito sí es igual, pero ya ha habido cambios (aunque no sean lo grandes que querríamos) y eso hace nuevo el objetivo.
Hoy el desafío en familia es renovar tus votos bautismales para acompañar al Señor, y también tus propósitos con aire nuevo, no con olor a la naftalina del año pasado. Piénsalo y date cuenta de lo que vas avanzando a pesar de lo que te queda. ¡Feliz final de la Navidad!
María y Miguel tienen un hijo de 12 años.
FECHAS AGOTADORAS
"¡Somos tantos! Y ya los años se notan" Me lo decía una amiga bastante mayor hablando de estos días de fiesta. Lo decía con alegría cansada. Feliz por tener tanta familia pero agotada por el jaleo. Así lo vive ella y así lo viven mi madre, mi suegra, mi abuela y muchos otros padres. Las fiestas navideñas son agotadoras: cenas, comidas, encuentros, regalos, prisas, nervios, cambio de horario y en nuestro caso (como en el de muchas otras familias) viajes.
Las lecturas de hoy son difíciles, parecen un galimatías, como el tiempo de Navidad. Se supone que es tiempo de amor y paz y a veces tengo ganas de gritar y de mandarlo todo a paseo. El follón de estos días me hace perder la perspectiva con frecuencia y me olvido de que estamos de fiesta ¡porque es Navidad! ¡Dios ha venido a la tierra para salvarme! Una frase del Evangelio me llama la atención: "De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia". Con ella me quedo, a ella me agarro para encontrar sentido a este jolgorio. A lo mejor a ti también te ayuda.
El desafío en familia de esta semana es agradecer el regalo que Dios te ofrece: tu familia. Tu familia es un don, un tesoro: tu marido o tu mujer lo son (o lo fueron); tus hijos, aunque te tengan agotado, son un regalo; tu suegra, tus cuñados, son fuente de gracia, aunque a veces cueste verlo. No todo es oro, a veces hay incienso y otras muchas mirra. Pero viene todo junto, agradece y disfruta el regalo. ¡Feliz domingo de Navidad!
María y Álvaro tienen una hija de 3 años y un hijo de 10 meses
CAMBIO DE PLANES
Llevo desde inicio de curso con dos metas vitales: empezar a trabajar y terminar de estudiar. Sin embargo, cada semana surgen cosas que me hacen cambiar mis planes de estudio, al tiempo que el tema del trabajo sigue suponiendo una espera indefinida.
Los virus que van cogiendo los niños, los médicos y problemas variados que van surgiendo, me van marcando la vida, más allá de lo que había planeado.
Leyendo hoy el Evangelio, y pensando en San José, me imagino que no le haría ninguna gracia ir de un lado para otro con María y Jesús cambiando sus planes, que se habrían hecho trizas primero con la sorpresa del embarazo y después con los mensajes de Dios a través de un ángel o en sueños.
Cuántas veces esta aventura del matrimonio y los hijos en que nos hemos metido nos cambian la vida, no sólo respecto a lo que teníamos en mente antes de casarnos sino en el día a día. Cuántas veces el trabajo que elegimos es en función de la familia que tenemos, para tener más tiempo o no estar muy lejos, o reducimos jornada o evitamos los viajes, o… tantos sacrificios y cambios que, en el fondo, responden a la vocación a la familia.
Por eso hoy el desafío en familia es ser dóciles a la llamada de Dios a ser marido, mujer, padre, madre, hijo... con todo lo que ello supone en nuestras elecciones de cada día. No lo veas como una carga, sino como una caricia de Dios que, como con san José, ha puesto un gran tesoro en tus manos.
Antonio e Isabel tienen tres hijos de 9 y 7 años y 4 meses
DIOS NO SE EQUIVOCA
San José no quería ser el padre del hijo de María. El Evangelio no dice exactamente por qué. En parte porque era un marrón. Desde luego, la situación de María no era la ideal. Pero sobre todo, porque la tarea le venía grande. Si eres padre o madre, seguro que alguna vez habrás sentido que no das la talla. No sabes ni sujetarle la cabeza, como para conseguir cumplir todo lo que supone la misión de educar, criar, sostener... Ahora imagínate que ese bebé, encima, es Dios. Que está redimiendo el mundo con su meconio y con su costra láctea. Da miedo. José podría repetir las palabras de Pedro… Apártate de mí que soy un pecador…
Pero Dios no se equivoca. Quiere nacer en un establo. Quiere a ese carpinterillo como padre. Quiere a esos pastores como testigos. Quiere a unos pescadores incultos como apóstoles. No sólo te ha elegido: está orgulloso de ti. Te dice, como a José, ¡No temas!
Con el Niño en brazos, te das cuenta de que es Él quien te sostiene a ti. Y entonces todo se simplifica. Te ha elegido precisamente porque no eres perfecto. Con un bebé en brazos es muy fácil hacer oración. Parece que están hechos para ser contemplados. La Navidad es así de sencilla de vivir, lo que no significa que sea cómoda, ideal, perfecta. Más bien es lo contrario.
Hoy el desafío en familia es preparar con agradecimiento su venida a nuestro establo. Con nuestras limitaciones, pero también con toda esa increíble belleza que Él ve en ti, porque no se ha equivocado al escogerte.
Pascual y Esther tienen una hija de 3 años
¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Hace escasos días el Padre Gustavo nos contaba la actualidad de su país, Venezuela, con duras palabras. Nos habló de un verdadero 'monstruo': la desnutrición infantil y del 40% de las embarazadas. Nos habló de los rostros de la miseria: padres que huyen para salvar sus vidas abandonando todo y a todos; ancianos que se quedan sin familia en el país, sin medios de vida y en muchas ocasiones tremendamente enfermos, sin acceso ni a comida ni a medicinas; adolescentes abandonados que buscan en la prostitución un medio de vida; niños buscando en los vertederos de basura algo que comer... Un sin fin de ejemplos que la miseria entreteje cual telaraña en un país sumido en la forzada pobreza.
Me impacta ante esa tremenda situación cómo el Padre nos advierte la necesidad de anunciar el Evangelio: *si no somos capaces de acercarles a Cristo, cuando vayamos al Padre nos pedirá cuentas*. Se nos preguntará cómo nosotros, que hemos sentido profundamente el Amor de Dios, no hemos sido ejemplo y medio para que otros lleguen a Él.
Insiste en hacerlo arrodillándonos ante estos niños, ancianos y adolescentes, sin pensar que les estamos salvando sino haciéndonos conscientes de la realidad, que son ellos quienes nos dan la oportunidad de salvarnos, ellos serán los que nos abran las puertas del cielo. Ellos nos permiten curar al enfermo, sanar heridas, dar de comer y beber al pobre y sediento, porque cuando lo hacemos a uno de ellos se lo hacemos a Cristo.
Ya no tenemos que esperar a otro, Jesús ya está entre nosotros, y en nuestras vidas, de muchas maneras y cada día en todos estos rostros de la telaraña de la miseria. En un pesebre en una noche oscura, fría y sin riquezas, llega el Niño a nuestras repletas y cómodas vidas.
Hoy el desafío en familia es ser capaces de mirar a los ojos los rostros de la miseria que nos rodean, a kilometros de distancia o bien a escasos metros. Y no quedarnos ahí, compartamos, como preparación de adviento en familia, con ellos nuestras riquezas, para ganarnos tener la oportunidad de ser servidores de Cristo.
Santi y Sara tienen 5 hijos de 11, 9, 8, 4 y 1 año.
SIEMPRE ESTÁ AHÍ, ¿LA BUSCAS?
En las casas que vivimos en modo bebé, tus oídos se llenan de esta música: “Mamá, mamá, mamá, mamá… Papá, papá, papá, papá…” Que sirve, sobre todo, para que veas que estoy aquí, para que sepas que quiero estar a tu lado, para que te fijes en cómo voy andando hacia ti...Y, si ya puedo, incluso te imito en la mayor cantidad de cosas posibles y así aprendo y nos reímos juntos. En definitiva, es un quiero que me mires, que me mimes, que estés conmigo, que me sonrías, que me consueles, que…¡que me quieras!
Esta actitud de los pequeños me recuerda mucho a las Avemarías del Rosario. Vamos repitiendo nuestras peticiones, nuestras preocupaciones, nuestros desconsuelos…¿Para qué? Para que nos cuide, para que interceda, para que… ¡para que nos quiera!
Hoy el desafío en familia es mirar a nuestra Madre con intenciones de bebé: queriendo llamar su atención para que nos mire y con firme intención de imitarla para quizá poder acercarnos a ese ejemplo de generosidad, amor…de MADRE.